Quilapayún 3, 1969
Quilapayún 3, 1969
Recuerdo ahora dos discos de
bandas distintas que llevan por título, además del nombre de la agrupación, una
palabra o dígito que designa lugar y cantidad; el número puede ser algo
simbólico o así también señalar la posición del álbum en el catálogo de sus
producciones. Una de estas bandas es Soft Machine y su disco Third (tercero);
la otra es Quilapayún, con su álbum titulado así taxativamente con el número 3.
Más adelante escribiré algo de Soft Machine; ahora, con especial afecto, quiero
referirme a este disco de los Quila. Llegué a él después de haber escuchado
otra versión de «Dicen que la patria es», canción que abre el álbum. No estoy
seguro de si se trataba de la original o de una versión más antigua del mismo
tema; estaba cantada por el español Chicho Sánchez Ferlosio y aparece en sus
Canciones de la resistencia española (1963) con el nombre de «Canción de
soldados», una grabación clandestina en el contexto de la dictadura de
Francisco Franco. Volviendo a Quilapayún, el repertorio que se presenta acá
abre de forma contundente con esa declaración de base social obrera, política y
campesina:
«Nos preparan a la lucha en contra
de los obreros
Mal rayo me parta a mí si ataco a
mis compañeros
La guerra que tanto temen no viene
del extranjero
Son huelgas igual que aquellas que
ganaron los mineros»
Este es el tercer álbum que el
conjunto grabó para el sello EMI; la grabación se efectuó el año 1969 y contó
con la dirección musical de Víctor Jara; un año después fue reeditado en
Uruguay. Hay algo que establece una distinción en el repertorio de conjuntos de
la Nueva Canción Chilena como Quilapayún: la base de la música que crean e
interpretan es integradora de distintos tipos de folclor, con una clara
orientación histórico-política. Aquello se ve también reflejado en este álbum,
que presenta milongas, ritmos nortinos, payas (contrapunto entre el águila
americana y el cóndor chileno) y también las palmas flamencas del primer tema,
que soliviantan el espíritu. Hay fuerza soliviantadora también en la elegía al
Che Guevara: una línea de guitarra sencilla acompañada de un canto que va
creciendo de a poco; al final decrece y se va apagando, pero queda algo épico,
la añoranza de la unidad en torno a lo nuestro, el sueño más que nunca vigente
de la patria grande.

Este disco me lo regaló mi hijq. Lo enencontró en un puesto web llena calle, en la diagonal que une tribunales con la udec. Comparo tu reflexión: es un disco integrador y latinoamericano por ldonde se le mire.
ResponderEliminarGracias por la lectura y las apreciaciones , saludos
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